Domingo  22 de Septiembre de 2019 | Última actualización 08:06 PM
Por: Editor de Internacionales | 8:13 PM

BRASILIA, 29 sept.- El canciller Celso Amorim defendió el martes la acogida del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya en la embajada brasileña en Tegucigalpa, y advirtió que en esa crisis está en juego la democracia de América Central.

Amorim dijo a miembros de la comisión de relaciones exteriores del Senado que si no se alcanza una salida a la crisis desatada por el derrocamiento de Zelaya podría incentivar otros movimientos golpistas en Centroamérica.

"Lo que está en juego no es solo un pequeño país centroamericano, sino el destino de la democracia al menos en América Central, donde la tolerancia a un golpe de estado podría inspirar otros golpes de estado", declaró Amorim sin citar otros países que enfrentan esa amenaza.

El ministro respondió así a cuestionamientos a la autorización para que Zelaya permanezca en la embajada brasileña en Tegucigalpa desde la semana pasada, cuando ingresó en forma subrepticia a su país.

Por su lado, el senador opositor Sergio Guerra, en una alusión a Zelaya y la actividad política que desarrolla en la sede diplomática afirmó: "Me da desconfianza alguien que está innecesariamente en la embajada de Brasil, y que a partir de esa protección desarrolla una acción política".

En respuesta, Amorim aseguró que Brasil acogió a Zelaya por razones humanitarias y que con ello ha creado condiciones más favorables al diálogo en Honduras de las que existían antes de su regreso a Tegucigalpa.

"No sé cuál sería la situación (de Zelaya) si Brasil no hubiera aceptado recibirlo, si estaría preso, si estaría muerto o si se hubiera ido a la selva a iniciar una guerrilla", comentó Amorim.

Agregó que gracias a que Zelaya pudo ingresar a Honduras y refugiarse en la embajada brasileña es que hay posibilidades de retomar el diálogo para su restitución al poder.

Amorim reveló que, poco después del golpe de estado del 28 de junio, Zelaya pidió un avión brasileño para ir a El Salvador, en un intento de regresar a su país.

"El pedido fue negado por mí", dijo el ministro, quien citó el caso para asegurar que Brasil no busca protagonismo en la situación de Honduras.