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Las armas suecas: un gran negocio
Por: EMILIO VALDEZ | 7:59 PM

Días atrás cuando el gobierno colombiano de Alvaro Uribe acusó a Venezuela de haberle proporcionado unos lanzacohetes de origen sueco a las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), la ministra sueca de Comercio Ewa Björling exigió explicaciones al gobierno de Hugo Chávez por un supuesto irresponsable manejo venezolano de los armamentos.

Hasta la Asociación Sueca por la Paz que trabaja contra el armamentismo exigió al gobierno y a Saab-Bofors que no le vendiera más armas a Venezuela. La realidad es que desde 2006 por presiones de los Estados Unidos el gobierno ni las compañías suecas que fabrican armamentos han vendidos armas o repuestos a Venezuela.

Después, fue el mismo presidente Hugo Chávez quien demostró que la acusación de Uribe no tenía ni pies ni cabaeza; que los lanzamisiles suecos supuestamente encontrados en manos de las FARC estaban fuera de función y que seguramente provenían de un ataque de guerrilleros colombianos contra un puesto fronterizo de la marina venezolana perpetuado en los años 90, donde capturaron una partida grande de armamentos, entre ellos los famosos AT-4 fabricados por la Saab-Bofors Dynamics de Suecia.

Pero lo que mucha gente no sabe, es que Suecia con su industria de armas modernas y sofisticadas es parte activa en el mercado legal armamentista mundial y también en el mercado ilegal. A raíz del problema suscitado con las armas suecas vendidas a Venezuela y supuestamente aparecidas en Colombia, la parlamentaria sueca Gunilla Wahlén integrante de la Comisión de Defensa afirmó que junto al mercado legal existe otro ilegal tan grande como el anterior que renegocia las armas.

Así es como armamentos fabricados por empresas de origen sueco -hoy mayoritariamente en manos de capitales norteamericanos y con sus oficinas centrales en Inglaterra y Estados Unidos- han aparecido en las favelas brasileñas, en manos de talibanes en Pakistán y en su momento también entre los khemer rojos camboyanos.

Con la supuesta guerra contra el terrorismo, Suecia se ha transformado en un poderoso exportador de armamentos, y Estados Unidos en su principal comprador, siendo el 2008 un año récord cuando las ventas aumentaron en un 32 por ciento con relación al año anterior.

En el 2007 el ejército de Estados Unidos compró 20 mil lanzacohetes AT-4 CS por un valor de 40 millones de dólares. Este lanzacohetes junto al fusil Carl Gustav, también sueco, son las armas más vendidas internacionalmente. Estas dos armas son modernizadas con dinero estatal sueco por exigencia de los militares norteamericanos. "Somos líderes mundiales, y son exigencias norteamericanas las que nos obligan al mejoramiento constante de nuestros productos", declaró a la prensa Tomas Samuelsson, presidente ejecutivo de Saab-Bofors Dinamics, y ya se habla de que el AT-4 CS comenzará a fabricarse bajo licencia de otros países.

Según informaciones filtradas en la prensa sueca, ya la Bofors y la empresa norteamericana Raytheon han recibido 600 millones de dólares del Estado sueco para modernizar más el famoso "Excalibur", un lanzagranadas de artillería que se guía por el GPS (Sistema de Posicionamiento Global) que fue probado en Irak y que se publicita bajo el slogan: "Bajo costo por muerto".

La mística vocación neutral y pacífica de Suecia es ya parte del pasado. Hoy, aunque sea con sus marcas militares Saab, Bofors, Ericsson y Hägglunds, Suecia está presente en la mayoría de las guerras de altas y bajas "intensidades", según la definición señalada por los estrategas del Pentágono.

Y queda bien claro que esta superproducción de armamentos a nivel internacional tiene muchos actores y según expertos, refuerza el también frondoso contrabando y el mercado negro de las armas convencionales siendo las armas suecas un gran negocio.

El autor es corresponsal de Barrigaverde.net en Estocolmo, Suecia.
E-Mail: emilio.valdez@comhem.se

Suecia ha sido gobernada por la cacareada Internacional "Socialista", muy defendida en el pasado por el pobre tonto útil Jose Fco. Peña Gómez.

Manuel Hernandez , La Vega, R. D.