Viernes  19 de Enero de 2018 | Última actualización 02:11 PM
El prestigio del Tío Ho
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 8:30 AM

Cuando acudimos a la inspiradora biografía de personajes como Gandhi-caminaba desnudo-, descubrimos la férrea y acrisolada por la madurez, voluntad que impone con su actitud el Maestro, el producir un tipo de enseñanza trascendental ante un colectivo pre-determinado. El ejemplo es vida.

Su alma describe con música hablada el sublime mensaje de resistencia con paz-desobediencia civil no violenta ante el ejército de ocupación del imperio británico- que anhela toda la tierra, y va el colibrí directo a humedecer el paladar con el néctar de esa flor.

Aparenta que ante el Gigante, la Tierra prefiere y elije al Pequeño. El gran continente, la gran civilización, jamás pudo domar al dulce terruño. Del pequeño cristal siempre brota el gran sabio, un genio de Lámpara de Aladino. Lo afirmó no sólo por el Rey David ante Goliat.

La gran sabiduría ha pertenecido a los humildes, son ellos a quienes la naturaleza ha elegido para humillar la soberbia, no solo Gandhi, tenemos el prestigio del Tío Ho Chi Minh de Vietnam, el Sabio de la Guerra -resistencia armada- que logró empantanar a los ejércitos de Francia-Japón y de los Estados Unidos de Norteamérica, las dos potencias mundiales más genocidas de estos tiempos.

Estos tres hombres, Gandhi, David, y el Tío Ho Chi Minh, todos menudos de cuerpo, tras haber desarrollado en medio del combate sus dotes de sabiduría, han resultado como el avecilla que en pleno vuelo vence al gran águila derribándola al golpearla por debajo de las alas.

El Tío Ho, el Pequeño Saltamontes -así nombraron los Sandinistas de Nicaragua a uno de sus Comandantes- estudió en Francia, vivió en la URSS, combatió en China, entrenó en el arte de la guerra de guerrillas a los comunistas de Laos, Camboya, Tailandia, y resistió de la Aviación Norteamericana más de 7 millones de toneladas de bombas, 100 mil toneladas de elementos químicos destinados a quemar la Selva, el mundo del arte lo ha eternizado para que siga caminando sobre el tiempo, con canciones como El Derecho de vivir en Paz, Inolvidable Ho Chi Minh, Su Nombre puede ponerse en versos, Ho Chi Minh, y Staight to Hell.

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