Sábado  17 de Agosto de 2019 | Última actualización 08:40 AM
¡A ponernos los chalecos!
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 12:18 PM

Son chalecos de trabajo, de colores llamativos. Nada que ver con los que usan debajo del “saco” cierta membrecía masculina de la “clase media” parejera y determinados oligarcas.

En Francia son amarillos chillones y cuando se juntan por montones impresionan a observadores y atemorizan a gobernantes. Aquí bien podrían ser verdes como las marchas, pero no solo para marchar: para paralizar, desobedecer, protestar, rebelarse…

El capitalismo anda muy mal, incluso en los llamados países “civilizados”, “desarrollados”, “avanzados”… Entró la era de su multicrisis y su decadencia. Comienza a pagar las culpas de su coloniaje y su recolonización neoliberal.

Esa rebeldía popular francesa se parece a la que aquí “clase alta” y “clase media” encopetadas estigmatizan; a la que sus voceros, sus medios y sus políticos denigran y califican de “incivilizadas”: neumáticos incendiados, capuchas, vehículos y establecimientos destruidos.

Arde con razón París y hay quienes se escandalizan… lo que no hicieron cuando con finos vinos brindaron por los bombardeos a Bagdad, Kabul, Kosovo, Palestina, Siria… por el triunfo de la guerra imperialista global.

El capitalismo anda requetemal: el “civilizado” y el “incivilizado”, “desarrollado” y “sub-desarrollado”. Concentra más riqueza y poder en poca gente. Se gansteriza más. Se torna súper-violento. Empobrece más y a mayor número de seres humanos.

Genera desigualdades obscenas. Se lumpeniza integralmente. Es más parasitario. Indigna a un mayor número de personas. Actualiza modalidades de fascismo. Escoge Presidentes delincuentes y convierte sus Estados en Estados mafiosos, cuyos portavoces llaman “fallidos” a países que ellos mismos degradan y empobrecen.

Por eso brotan los chalecos amarillos en multitudes y se rebelan contra la imperial civilización burguesa en descomposición. Enardecidos reclaman hasta la destitución de quien hoy la preside en la mismísima cuna de esa civilización maltrecha. En eso -sin menospreciar el valor de las mareas verdes- se nos fueron adelante; como también acontece en la empobrecida Haití, diezmada por las huestes colonizadoras y neo-liberalmente “civilizadoras” de tres imperios.

Mientras, aquí todo va para peor en lo que emana del poder constituido. Hubo razones para marchar por multitudes con gorras y camisetas verdes. Pero a la vez primó la sordera en gobernantes y magnates, y no hay señal de que repitiendo en el 2019 la misma fórmula estos señores vayan a reaccionar de otra manera.

Todo parece indicar que estamos obligados/as a ponernos chalecos verdes hasta estremecer esta hermosa isla digna de un destino mejor. ¡Juntos/as podemos! En eso somos más duchos que los franceses.