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Agentes de la contaminación sónica desafían a las autoridades en SJM
Por: ARMANDO PASCUAL MADÉ | 4:19 AM

SAN JUAN DE LA MAGUANA, 13 de junio, 2019.- Esta ciudad de tradición tranquila se ha convertido en un infierno debido a la contaminación sónica producida por el tubo de escapes de las motocicletas y los "musicones" de automóviles, jeepetas y camionetas.

La contaminación sónica se debe también al uso y abuso del claxon, mejor conocida como bocina, de los vehículos de motor que transitan por la ciudad, sin sus conductores reparar que las leyes de tránsito lo prohiben, especialmente en áreas de hospitales, centros de estudios, iglesias, destacamentos policiales y militares.

Tal es el irrespeto a la autoridad y el desafío desenfadado a la misma, que los conductores de los vehículos contaminantes con altos decibeles de ruidos, que no les importa realizar la violación frente a los destacamentos de la Policía y puestos militares, ante la indiferencia de la unidades antiruidos.

Los agentes policiales que patrullan para controlar los ruidos nocivos a la salud, actúan con supina debilidad ante la violación de la ley 64-00 de Medio Ambiente, y auque los ciudadanos requieren de su intervención no acuden ante las denuncias al respecto.

La situación se agrava con los equipos de música a muy alto volúmen en residencias de urbanizaciones que se consideran de clase media, no acostumbradas al caos reinante por familias campesinas que se han trasladado de la zona rural a la ciudad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que hasta 55 decibeles es el nivel de ruido que el oído humano puede tolerar sin alterar su salud.

Sin embargo, los niveles de contaminación sónica por las causas descritas, sumadas las decenas de guagua anunciadoras, se emiten niveles sonoros por encima de los 90 decibeles, nocivos para la salud y la paz ciudadana.

Lo que no se explica, es el por qué las unidades de la Policía Nacional y la Procuraduría de Medio Ambiente permiten que de forma impune, y pese a las quejas de los ciudadanos, conductores de vehículos, vecinos indeseables e irrespetuosos no den tregua en cuanto a la contaminación sónica.

La Dirección Regional Oeste de la Policía Nacional en esta ciudad cuenta para la vigilancia con varias unidades motorizadas antiruidos molestosos, sin embargo se muestran indiferentes ante la situación.

Este redactor ha observado, que la Policía Nacional en San Pedro de Macorís, Puerto Plata, La Vega, San Francisco de Macorís y en la capital, entre otras localidades, realizan detenciones de conductores violadores de la Ley 64-00 y decomisan bocinas a través de las cuales se emiten ruidos por encima de lo que establece la referida Ley.

En esta ciudad, todo el mundo anda por su cuenta, desafiando a las autoridades policiales y de Medio Ambiente. En pocas palabras, violan la ley de forma flagrante, como si estas no existieran.