Miercoles  26 de Febrero de 2020 | Última actualización 09:34 PM
No toda la basura es reciclable
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 6:02 PM

Apunta el diccionario de la Real Academia de la Lengua que reciclar es: “Someter materiales usados a un proceso de transformación o aprovechamiento para que puedan ser nuevamente utilizados”. Dicho esto, queda claro que no todo se pierde cuando se desecha, y que algunos componentes podrían dar nueva vida a productos que se pretendan producir.

Sin pensar ser adivino ni aguzado pensador o analista, me queda claro que algunos partidos de la fauna política dominicana se han convertido en plantas de reciclaje, y lo que es peor, quieren venderle a la gente un producto viejo, de componentes gastados y vida útil absolutamente inexistente.

Se me antoja hacer un símil entre este sistema y el de un chofer de carro público que conocí en San Juan. que cuando le cambiaba las bujías a su carro le colocaba tres nuevas y una de las viejas, por supuesto las nuevas le eliminaban la escasa carga a la vieja y el carro terminaba detenido a la orilla de cualquier camino.

El fenómeno del reciclaje político en la República Dominicana no se había tratado ni evidenciado con la profundidad con la que se hace ahora, quizás porque la fauna se mantenía conforme con lo que tenía o simplemente porque los amos del poder tradicional mantenían a la jauría contenta, gracias al tradicional y para nada ortodoxo sistema del “boroneo”.

Desde Trujillo, que hizo lo que le dio la gana por más de tres décadas, hasta Danilo Medina, la práctica del “boroneo” se había mantenido como uno de los puntales políticos más efectivos y duraderos, con el agravante de que los beneficiados ensancharon sus cuentas bancarias y sus barrilitos hasta el hartazgo en desmedro de quienes habíanse creído que esa claque iba a ser como la cotorra, que come y deja caer.

Pero ¡oh destino! A los que estaban arriba de pronto se les acabo el alpiste y ni cortos ni perezosos abrieron la jaula mágica y decidieron volar con alas propias, no queriendo darse cuenta de que esas alas con las que habían volado libremente estaban llenas de lodo y estiércol y que para volar hacia otros nidos (yo los llamaría mejores nichos), necesitaban quien les limpiaran la mugre por años acumulada.

Ahí es donde entra la urdimbre del reciclaje, piezas viejas y desgastadas sin vida utilizable metiéndose de cabeza en instituciones que si bien no son enteramente nuevas, por lo menos tenían parte del brillo original.

Los analistas políticos más avezados de nuestro país, esos que se dan cuenta hasta de lo intangible, han dado en el clavo al asegurar que hay ciertas compañías que perjudican por lo nefasto de su accionar y por la historia de latrocinio y oscuridad que han tenido a lo largo y ancho de su vida pública tal es el caso de un personaje que se llama Leonel Antonio Fernández Reyna.

Para los extranjeros que pudieran estar leyendo este artículo, quiero decirles que Leonel Fernández ha sido tres veces presidente de la República Dominicana; la primera de las cuales producto de un pacto maldito y diabólico refrendado por la alta jerarquía católica, el empresariado voraz y la parte más recalcitrante, atrasada y reaccionaria de las Fuerzas Armadas.

Ese pacto, bendecido por el entonces presidente Joaquín Balaguer, ciego, pero con la mente lúcida y luciférica y el profesor Juan Bosch, incoherente, con la razón atrofiada, sin saber ni donde estaba parado, a nombre de sus respectivos partidos políticos: Reformista Social Cristiano y de la Liberación Dominicana.

Ese pacto, que de patriótico no tuvo nada, procuraba impedir como lo hizo, la victoria electoral del Partido Revolucionario Dominicano y su candidato, Dr. Jose Francisco Peña Gomez, en las elecciones presidenciales de 1996.

Tras una pausa en el ejercicio del poder de cuatro años, nuevamente el Dr. Fernández asume la Presidencia de la República por dos períodos más, sumando tres durante los cuales los robos al erario, la corrupción ya institucionalizada, la entrada de drogas, el blanqueo de capitales, el desorden gubernamental y la entronización de la delincuencia común en todas la instituciones del estado, incluido el Palacio Nacional.

Estos hechos fueron el pan nuestro de cada día, y qué no decir de la permisividad con que se trató la entrada de nacionales haitianos a nuestro país, convirtiéndonos casi inadvertidamente en la segunda ciudad haitiana fuera de sus fronteras, situación que hoy día continúa con más fuerza y desfachatez.

Tras esa debacle en todos los órdenes institucionales, el inefable Leonel pierde las elecciones primarias de su entonces partido del que pretendía ser nueva y funestamente candidato presidencial, pierde o "pierde" de un ministro llamado Gonzalo Castillo, obscuro, locuaz, de sonrisa indescifrable y escasa preparación intelectual, pero con un carisma indiscutible.

Esa derrota o "derrota" hace que el predestinado abandone su hasta entonces exitosa parcela política y compra las siglas de un partido político de izquierda en el que se atrinchera con un significativo grupo de seguidores, los cuales abandonan el barco junto al capitán y se inscriben en las siglas, porque eso y no otra cosa es, que es entonces lo que considero más lamentable.

Sí, lamentable, que muchos de los ahora militantes de las siglas de Leonel hayan sido escogidos de dedo por partidos mayoritarios, como por ejemplo el Revolucionario Moderno como candidatos a cargos congresuales y municipales, dejando de lado viejas lealtades políticas, gente con vocación de servicio, impolutos en su quehacer público como si fueran las bujías del carro aquel.

Como sanjuanero al que le duele su ciudad, sintí asco cuando supe que la candidata a la alcaldía es Hanoi Sánchez Paniagua, peledeísta de vocación y Leonelista de ocasión, en desmedro de Víctor Ramón Piña Cámpora y otros candidatos.

Hanoi, a quien considero una mujer políticamente hábil, lleva tres períodos consecutivos al frente de la alcaldía sin solucionar uno sólo de los problemas municipales; si esa bujía gastada por el uso y mal uso es la candidata reciclada del PRM les aseguro que ese carro se queda a la orilla del camino… y ojalá así sea por el bien de San Juan de la Maguana… y conste que no soy militante de ningún partido politico (¡Dios me libre!), pero señores del PRM, aliados de Leonel Fernández, canchanchanes de ocasión de ese personaje funesto: ¡NO TODA LA BASURA ES RECICLABLE!