Domingo  16 de Febrero de 2020 | Última actualización 07:08 PM
Entre política y políticos: el basurero
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 8:44 PM

Platón, filósofo griego, seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles sentencio: " El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres ". Nada más cierto si lo miramos desde un contexto universal.

Lamentablemente, ese concepto prístino de la política ha sido prostituido de tal manera que accionar en la política hoy en día es exactamente lo contrario al postulado platónico.

La humanidad acusa una indetenible inversión de valores al punto tal que la política como ciencia o como accionar se ha convertido en la versión bizarra de un banco comercial.

Inmiscuirse en la política es la manera más expedita de hacerse rico, adquirir patente de corso para cometer los más inverosímiles desafueros y desbrozar los caminos de la delincuencia organizada sin régimen de consecuencias.

La Republica Dominicana obviamente no escapa a esa tétrica realidad y como tal ha sido asaltada por turbas de maleantes agrupados en los llamados partidos políticos, muchos de los cuales, sino todos, son guarida infernal de delincuentes, mal vivientes, ladrones sin oficio pero con mucho beneficio, en fin, casa de hordas dedicadas a la infame tarea de destruir la nación a toda costa.

La muerte del “generalísimo” Trujillo en el año 1961 devino en el surgimiento de grupos políticamente dormidos, a los cuales nunca se les permitió, so pena de muerte, divulgar y poner en práctica sus ideas progresistas o no, pero definitivamente divorciadas de la omnipresencia del pensamiento trujillista.

Esos grupos que a cuesta de su sangre fueron encabezados por el Movimiento Popular Dominicano (MPD) y posteriormente por otras corrientes afines al pensamiento libre y libertario fueron las llaves que abrieron el camino al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) fundado en el año 1939 en Cuba.

Ese PRD de entonces nunca tuvo una dirección colegiada a pesar de que contaba con una gran cantidad de líderes en el exilio; allí primaba la opinión de un hombre que se llamó Juan Bosch.

Para mí, Bosch nunca fue el verdadero líder de ese partido hoy disminuido y convertido en letrina política; y no lo fue, porque en sus constantes contradicciones intestinas siempre tuvo de frente a pensadores de la alta política como lo fueron Juan Isidro Jiménez Grullón, Buenaventura Sánchez y Nicolás Silfa, por solo mencionar tres.

Fueron los mismos que a su llegada a República Dominicana desde el exilio, hicieron causa común con el "máximo líder", hasta que formaron tienda aparte, convencidos ya de que los demonios de la política ruin habían clavado sus garras en el cuerpo de esa agrupación que poco a poco se iba degradando hasta llegar al estercolero que es hoy,

Por supuesto, sin dejar de pasar por el charco envilecedor del desfalco a los bienes públicos, la compra y venta de voluntades, el desenfreno de manadas de borregos en el Congreso de la Republica, fabricando leyes al vapor sin tener el más mínimo conocimiento de lo que significaba gobernar un país.

Ese partido, que de revolucionario no tuvo nunca nada, puesto que se convirtió en parte fundamental del sistema corrompido, fue en su esencia la fábrica de delincuentes que poco a poco fueron devorando el cuerpo de la Patria ya con sus siglas iniciales o como PLD que en la práctica es la misma mierda con el agravante de que sus dirigentes y gobiernos fueron los alumnos más aprovechados de la corrupción que hoy nos coloca en los sitiales menos envidiados de la transparencia global.

Ese PRD del que les hablo, que en un momento determinado de la historia fue denominado como el partido de la esperanza nacional, fue el mismo que promovió y logro que Joaquín Balaguer fuera investido con el título de "Padre de la democracia dominicana ", ¿habrase visto una desfachatez semejante en los anales de la historia reciente nuestra?

¿Ese es el incentivo que tiene la juventud para inmiscuirse en la política? A no ser que el incentivo real sea la indeterminada cantidad de pesos que circula en los pasillos del Congreso para otorgar títulos, por ejemplo como ese, a uno de los peores dominicanos que ha parido este pedazo de isla.

Balaguer fue un bandido hoy convertido en referente, gracias a la podredumbre moral que nos tiene al borde del abismo.

Del PRD nació el PLD, si de tal palo tal astilla, tendremos que llegar a la conclusión de que esos partidos son engendros demoníacos, los mismos que se han hecho inquilinos permanentes del Palacio Nacional, con el agravante de que otro de sus hijos, el PRM, amenaza con atragantarse la parte del pastel que le toca como hijo. Dios meta su mano y envié su rayo vengador para que nos salve de esa gleba.

Si Platón hubiese nacido en esta época, jamás se le hubiera ocurrido la frase que encabeza este escrito sin haberle agregado que meterse en la política, por lo menos en estos tiempos, es cosa de gente que siempre tiene la cartera abierta, la lengua suelta y la mano lista para endosar el cheque sin fondo de la inmoralidad.

Dentro de algunas semanas el país tendrá elecciones congresuales y municipales, en anticipación a las presidenciales; el dinero corre a raudales; la compra de voluntades es rutina diaria; el bombardeo de propaganda alabando las bondades de gente sin clase, de sinvergüenzas, inmorales, oportunistas y demonios disfrazados con piel de oveja, de ladrones y asesinos.

Pero además, de anti patriotas, mercaderes sin oficio ni beneficio… es el pan nuestro de todas las horas del día.

Hago un llamado a la reflexión colectiva: Veamos las ofertas con ojo crítico y desprovistos de pasión, démosles a estos malditos -que hoy suplican tu voto para seguirte estafando-, la lección de sus vidas, sin olvidar que el famoso álbum de la corrupción que publico el PLD en su momento no fue más que un simple folleto en comparación con lo que hoy se pudiera publicar.

Voto crítico, pensado, sopesado y justiciero a favor del país y en contra de todo ese excremento político que nos ha gobernado hasta el momento.

. El autor es locutor, articulista y fue productor-conductor
del emblemántico programa romantico "Cien canciones
y un millón de recuerdos, transmitido por Radio Popular.