Miercoles  02 de Diciembre de 2020 | Última actualización 06:23 AM
Pueblo, no es con cambio de partidos
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 7:35 PM

Los partidos políticos han demostrado ser un instrumento más de la fallida Democracia, en función de ser un alicate más de los grupos hegemónicos de poder, para preservar sus irritantes privilegios, seguir con ellos viviendo una vida de lujo.

Sus derechos son a costa de la exención de impuestos, hacer negocios con el Estado, sobrevaluar presupuestos, porcentajes, robos directos al pueblo y al gobierno de turno siempre complice.

Pero eso, aún se vean intenciones aparentes de cambiarlo con elecciones, no se logra cambiando de partido, sino tratando e iniciando ya un cambio de sistema, que lleve al verdadero pueblo a tener acciones participativas en los gobiernos y no continuar dirigiendo la cosa pública dinosaurios que van en búsqueda de continuar haciendo lo mismo que hicieron los otros.

Desde que le den una oportunidad, el PRM hará lo mismo que hicieron los ladrones que conspiran para volver al poder y así continuar perpetuando privilegios que le dolió en el alma perder.

No dudamos de las buenas intenciones del presidente Luis Abinader, pero el tiene dos problemas fundamentales: 1. Que pertenece a la clase política y económicamente privilegiada; y 2. Poderse desprender de todos esos dinosaurios que son el mismo viejo PRD y que ven la política, no como un José Mojica ex presidente te Uruguay, y que anda por ahí dictando cátedras de como sale un presidente del poder con lo mismo que tenía antes de ser elegido presidente, sino como un medio de hacer negocios fáciles a expensas de las influencias que dá el poder.

Prueba de esto es que vemos al presidente Abinader decir que "no pondré a nadie de mi familia en los cargos", pero está permitiendo que sus principales funcionario pongan a toda su familia en posiciones de poder, y así seguir saqueando al estado, como lo hacía el pasado gobierno.

Hay quienes dicen, que es cuestión de tiempo que todos estos viejos políticos y sus familiares comiencen a esquilmar al estado, a pesar de las buenas intenciones de Milagro Ortiz Bosch en su posición ética.

A estas alturas creíamos que el camino de la cárcel para algunos corruptos del pasado gobierno ya estaría trillado, pero no vemos, y ojala equivocarnos, una real intención de hacer la tan reclamada justicia por el pueblo llano e ingenuo, creyente de que las cosas cambian con el cambio de partidos.

Es bueno que el pueblo entienda de una vez, que la política, como la ven los politiqueros dominicanos, es un negocio, en donde grupos tradicionales (siempre los mismos), aúpan a un grupo al poder, y cuando estos suben, están tan comprometidos con los Vicini, los Bonetti, los Corripio, etcétera, que entonces tienen que permitirles todos esos privilegios irritantes, exenciones para sus negocios, sobrevaluaciones, entre otros. Todo en detrimento del pobre pueblo que va religiosamente a votar, pensando en cambios reales.

A esto se le suma el robo de los políticos, que comenzando porque de los dineros del pueblo se les aporta una millonada, para que hagan su juego político, después ni los alimentos que suben, ya no importa; si los combustibles y el gas de cocinar está caro; no importa el peaje sombra de Samaná; ni que la negociación con la Barrik Gold no debió hacerse de tan poco beneficio para el Estado y en suma para el pueblo. Ya no importa nada, porque lo que importa son los privilegios, y que los nuevos en el poder disfruten de las mieles que eso trae.

Es necesario planear un pleibicito urgentemente, para cambiar una serie de artículos de la Constitución, y agregar otros que no permitan que este viejo sistema de gobierno sobreviva.

No olvidemos que la izquierda sucumbió, pero no cabe duda de que era mucho más justa que esto que estamos viviendo aquí, y aunque en menor cuantía en el mundo. Con el Neoliberalismo y la globalización lo que se ha logrado es endeudar a todos los países del mundo, especialmente la América Latina.

El fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial y demás entidades de comercio y préstamos, han conseguido hipotecar al mundo, contando con entreguistas de turno de los países afectado. Pero este último es otro tema, que lo trataremos en otro artículo.